Los gorilas de Bobby el apestoso son gente muy profesional y capacitada, como se dice hoy en día, después de arrastrarme a la oficina (garito le llama Dona) compruebo en la ducha su minucioso trabajo. Una botella de árnica y un botiquín vacío después y aún sigo admirándome de su profesionalidad, no he encontrado una porción de piel que mañana no vaya a estar morada. Dejo un mensaje para Dona diciéndole que cite al cliente para pasado mañana y me voy a Moody's a finalizar el día.
Moody's es, como su propio nombre indica, un garito infecto, lo único que queda de su antiguo esplendor es una coctelera de plata que Moody se empeña en pulir como si fuera un diamante y unos taburetes en donde uno se puede sentar sin caerse por muy desequilibrado que se encuentre. He visto a tipos de sueño inquieto durmiendo la tajada durante horas sin necesidad de que se apoyaran el la barra un instante, y en mi estado uno de esos taburetes y un bourbon es lo que me recomendaría el médico que pudiera costearme.
Después del primer trago le pregunto al bueno de Moody qué demonios me ha puesto en el vaso, responde que lo de siempre, cuando miro el color, aquello parece todo menos bourbon y se lo digo, el responde "Como me llamo Moody que es el bourbon de siempre". No me molesto en recordarle que se llama Jesús Estévez y me concentro en el vaso para olvidar la sensación pulsante de mis costillas que algunos llaman dolor y yo ya llamo amiga. El color es más oscuro de lo normal, apuro y pido otro, este tiene el color habitual, me lo llevo a la boca y al volver a su sitio en la barra, tiene una mancha, como las de esas corbatas con motivos hindúes. Al siguiente es una mancha, circular, de bordes difusos, aparece otra más pequeña a su lado, se van diluyendo y oscureciendo el licor. Un sabor metálico es lo que me saca de la admiración de esos puntos circulares, tan similares unos a otros, tengo el cuerpo tan molido que ni me acordaba del corte en la ceja, hora de ir al baño a restañarse.
Las gotas de sangre, al mezclarse con el agua, expanden sus bordes en pequeños tentáculos, me recuerdan a algo que no soy capaz de concretar. Limpio, presiono, pongo una tirita sobre la grapa y espero que aguante lo suficiente como para un par de bourbons más.
En cuanto me acomodo Moody pone la televisión, en la cadena de documentales, anochece en la ciudad y comienza el día en la jungla. Los gorilas de montaña se parecen bien poco a los de barrio, tienen una mirada más inquisitiva e inteligente. Los tiburones no comen mas que cuando tienen hambre, justo al contrario que los tiburones de las finanzas. Y a pesar de ello dicen que la vida moderna es una jungla. Se ve que la vida en la jungla no es fácil. Ahora hay un documental sobre la revolución del neolítico y la aparición de las primeras ciudades. Parece que la humanidad creó las ciudades para protegerse de la incierta vida en la naturaleza, mantener a las fieras de la jungla fuera de sus límites y conseguir un suministro regular de alimentos. Ahora que las fieras no nos amenazan, tenemos que protegernos de nosotros mismos, pues sí, esto es una jungla.
Otro bourbon, parece que la herida no cierra bien, las manchas redondas vuelven a aparecer, ahora me acuerdo de a qué se parecen, a esos gráficos fractales que me enseña siempre Timmy cuando le llevo la terminal a reparar. Mirando dentro de una de esas imágenes fractales se ve la que era más grande, su parecido depende de lo bueno que sea el ordenador. Ahora que lo pienso, las ciudades serían como una reproducción fractal de la jungla que las rodea, pero como esa gente no tenía ordenadores no se dio cuenta del error que estaba cometiendo, tanto en la copia del original como en copiar el original sin darse cuenta.