jueves, 21 de abril de 2011

Sospechosamente neutrales.

El aparato que le saqué a Boby antes de conocer a sus simios debería tener la información que mi cliente necesitaba, pero no tenía ningún conector compatible con la terminal de mi oficina. Decidí irle a hacer una visita a Timmy. El taller de Timmy estaba al otro lado de la ciudad, aprovechando el buen tiempo cogí una bicicleta en vez de usar metro. Las calles estaban llenas de otros que como yo intentaban aprovechar el buen tiempo y los emisores de publicidad personalizada de las calles no daban abasto. Cincuenta minutos y veinte identidades equivocadas más tarde llegué al taller de reparación de terminales Tim's Hardware.

El taller consistía en una pequeña tienda, y una trastienda cuyas dimensiones y distribución nunca llegué a poder comprender. La voz de Tim me guió a través del laberinto de aparatos a medio arreglar, y piezas de museo hasta su santa sanctórum, desde donde dirigía el funcionamiento de la tienda, el hecho de ser amigos de la infancia me daba el privilegio de ser uno de los pocos humanos ajenos al negocio que podía acceder al corazón de "el único lugar donde le podemos reparar desde su agenda hasta la bicicleta". El el centro de un oprimente y oscuro laberinto de cables, placas electrónicas y todo tipo de parafernalia inidentificable estaba el corazón del taller, con Tim agazapado sobre una terminal como un animal devorando a una presa, volvió brevemente la cabeza y soltando un gruñido a modo de saludo siguió destripando el pobre aparato que yacía sobre la mesa.

¿De donde demonios has sacado eso?

Es una tarjeta de memoria con información que me solicitó un cliente, pero no tengo ningún conector compatible en la terminal. Te la he traído para que le eches un vistazo a ver si es lo que busco.

No te he preguntado que es, eso ya lo sé. Lo que te pregunto es de donde has sacado tecnología reservada. Esos chismes se prohibieron hace décadas y sólo los usan el ejército y esa gentuza del SIT. Doscientos componentes rescatados, dame eso a ver que tiene.

Me arranca la tarjeta de la mano, se va con ella y aparece con unos cables y un par de aparatitos. Los enchufa a la terminal de su mesa y empieza a teclear.

Te estoy copiando lo que hay en una tarjeta compatible. ¿Seguro que no tiene nada que ver con el gobierno? Este disco es muy nuevo y estas cosas no se consiguen así como así. ¿Quieres saber lo que hay dentro?

El tipo que lo tenía no tiene muy buenas relaciones con las autoridades, pero el dueño no debería tener ni buenas ni malas. Dime la encriptación y ya me encargo yo, si lo que dices es cierto mejor no meterte en más líos. ¿Y qué es este aparato tan prohibido?

Par de claves, no usa protección de cracker ni copia, hay una buena lista de pares. Es un disco SSD, disco de estado sólido, se prohibieron porque para funcionar a una velocidad aceptable vaciaba las partes marcadas para borrado en los tiempos muertos. Cuando alguien quería eliminar pruebas le bastaba con marcar el disco entero y dejarlo enchufado, mientras hacían el registro y el tipo mareaba la perdiz se había borrado la mayor parte, curiosamente borrar archivos normalmente era imposible. Como eran muy cómodos y de bajo consumo les pusieron pines y comandos internos para impedirlo, pero como cualquier parche, era fácil saltárselo. Hicieron como siempre, se pasaron la neutralidad tecnológica por el forro de la seguridad y los prohibieron. La versión oficial fue que se dejaron de fabricar por la llegada de las memorias holográficas, más pequeñas y de mayor capacidad, aunque más caras, más lentas y sólo las podía producir un fabricante. Unas cuantas empresas honradas de hundieron, las que trabajaban para el crimen organizado se forraron y consiguieron contratos con los militares, la cagada de siempre.

La teoría del ciudadano culpable, ya lo decía mi abuelo cuando me contaba sus batallas perdidas contra la SS, "si quieres el control de un producto, consigue que lo ilegalicen".

Sactamente, así tienes que tener licencia para todo y pueden seguir tus pasos a todas horas. Lo que me recuerda, que hoy ha hecho buen día ¿Viniste en bici?

Sip, aquí tienes la lista de fulanos y sus anuncios.

Yo me quedo con esto, y aquí tienes el SSD, la copia y las claves. No lo enseñes mucho, y por si las moscas mételo en una cartera de Faraday. Te lo cargo como un escaneo antivirus de tu chip de crédito.

Pues nos vemos el jueves.

Hasta el jueves.

Al entrar en mi despacho, conecto la terminal para que Tim pase el antivirus, abro el buró y enciendo la terminal desconectada para mirar los archivos. Dos bases de datos y diez hojas de cálculo, protegidas con clave, arranco el script para sacarles la clave y me sirvo un café, dejo las gotas para después. Tras acabar el reporte para el cliente, la terminal del buró casi ha acabado, así que le echo un vistazo a los documentos. Doble contabilidad, lista de clientes oficiales y oficiosos. Nada fuera de lo normal. Al guardar el disco en un sobre de Faraday con el resto de la documentación para el cliente me vuelvo a acordar de las historias del abuelo. Me enseñó a fabricar carteras de Faraday, que entonces no eran ilegales, de hecho cuando era niño casi todo lo que hoy necesita licencia o es ilegal era libre. Sospechosamente neutrales, era lo que murmuraba mi abuelo tras cada nueva norma, decía que tantas normas y multas harían que finalmente hubiera una gran revolución. Nunca la hubo, cuando entré en la policía había tantas normas que lo sospechoso era que encontrar un expediente limpio, mi primer caso fue investigar una red de creación de delitos falsos, el último fue descubrir quienes manejaban estas redes. El script rompe claves pitó y pude acceder a la base de datos que me quedaba por ver, inicié el programa de borrado en el directorio temporal y guardé la tarjeta con la copia del disco en el compartimento secreto del buró, junto con el resto de seguros de vida. Nunca me vienen a preguntar por perros perdidos, no.

Unos nacen con estrella y otros nacemos estrellados.

domingo, 20 de marzo de 2011

La mancha en el vaso.

Los gorilas de Bobby el apestoso son gente muy profesional y capacitada, como se dice hoy en día, después de arrastrarme a la oficina (garito le llama Dona) compruebo en la ducha su minucioso trabajo. Una botella de árnica y un botiquín vacío después y aún sigo admirándome de su profesionalidad, no he encontrado una porción de piel que mañana no vaya a estar morada. Dejo un mensaje para Dona diciéndole que cite al cliente para pasado mañana y me voy a Moody's a finalizar el día.


Moody's es, como su propio nombre indica, un garito infecto, lo único que queda de su antiguo esplendor es una coctelera de plata que Moody se empeña en pulir como si fuera un diamante y unos taburetes en donde uno se puede sentar sin caerse por muy desequilibrado que se encuentre. He visto a tipos de sueño inquieto durmiendo la tajada durante horas sin necesidad de que se apoyaran el la barra un instante, y en mi estado uno de esos taburetes y un bourbon es lo que me recomendaría el médico que pudiera costearme.


Después del primer trago le pregunto al bueno de Moody qué demonios me ha puesto en el vaso, responde que lo de siempre, cuando miro el color, aquello parece todo menos bourbon y se lo digo, el responde "Como me llamo Moody que es el bourbon de siempre". No me molesto en recordarle que se llama Jesús Estévez y me concentro en el vaso para olvidar la sensación pulsante de mis costillas que algunos llaman dolor y yo ya llamo amiga. El color es más oscuro de lo normal, apuro y pido otro, este tiene el color habitual, me lo llevo a la boca y al volver a su sitio en la barra, tiene una mancha, como las de esas corbatas con motivos hindúes. Al siguiente es una mancha, circular, de bordes difusos, aparece otra más pequeña a su lado, se van diluyendo y oscureciendo el licor. Un sabor metálico es lo que me saca de la admiración de esos puntos circulares, tan similares unos a otros, tengo el cuerpo tan molido que ni me acordaba del corte en la ceja, hora de ir al baño a restañarse.


Las gotas de sangre, al mezclarse con el agua, expanden sus bordes en pequeños tentáculos, me recuerdan a algo que no soy capaz de concretar. Limpio, presiono, pongo una tirita sobre la grapa y espero que aguante lo suficiente como para un par de bourbons más.


En cuanto me acomodo Moody pone la televisión, en la cadena de documentales, anochece en la ciudad y comienza el día en la jungla. Los gorilas de montaña se parecen bien poco a los de barrio, tienen una mirada más inquisitiva e inteligente. Los tiburones no comen mas que cuando tienen hambre, justo al contrario que los tiburones de las finanzas. Y a pesar de ello dicen que la vida moderna es una jungla. Se ve que la vida en la jungla no es fácil. Ahora hay un documental sobre la revolución del neolítico y la aparición de las primeras ciudades. Parece que la humanidad creó las ciudades para protegerse de la incierta vida en la naturaleza, mantener a las fieras de la jungla fuera de sus límites y conseguir un suministro regular de alimentos. Ahora que las fieras no nos amenazan, tenemos que protegernos de nosotros mismos, pues sí, esto es una jungla.


Otro bourbon, parece que la herida no cierra bien, las manchas redondas vuelven a aparecer, ahora me acuerdo de a qué se parecen, a esos gráficos fractales que me enseña siempre Timmy cuando le llevo la terminal a reparar. Mirando dentro de una de esas imágenes fractales se ve la que era más grande, su parecido depende de lo bueno que sea el ordenador. Ahora que lo pienso, las ciudades serían como una reproducción fractal de la jungla que las rodea, pero como esa gente no tenía ordenadores no se dio cuenta del error que estaba cometiendo, tanto en la copia del original como en copiar el original sin darse cuenta.


Si es que nunca aprendemos.




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